Las empresas familiares, ‘flexibles’ y ‘adaptables’ ante el mercado internacional

Óscar Huarte, Ana Lucía Caicedo y Daniel Antoñanzas intervinieron en el seminario. (Fotos: Víctor Ruiz)

La Cátedra de la Empresa Familiar de Navarra organizó este jueves 19 de noviembre un seminario sobre la internacionalización en este tipo de compañías que contó con la participación de Daniel Antoñanzas, director gerente en Exkal, y Óscar Huarte, director general de Lizarte. Durante sus intervenciones, ambos directivos se refirieron a las características que la empresa familiar tiene para salir al mercado internacional desde su propia experiencia. En concreto, “la flexibilidad” y la “adaptación al cambio” relucieron como las principales fortalezas.

La cátedra nace de un convenio de colaboración suscrito en 2018 por la Universidad Pública de Navarra (UPNA), el Instituto de Empresa Familiar (IEF), la Asociación para el Desarrollo de la Empresa Familiar Navarra (ADEFAN) y Caja Rural de Navarra.

Lucía Garcés, profesora y miembro de la cátedra, presentó el seminario como una puesta en valor de la importancia de este proceso para los retos que supone la globalización y las crisis económicas: “Se ve la internacionalización como una solución, y las empresas familiares, concretamente, la ven como una estrategia un tanto arriesgada, pero también como una continuidad para el proyecto que tienen entre manos”.

Tras la presentación, Ana Lucía Caicedo, doctoranda de la cátedra, explicó mediante una serie de ejercicios las fortalezas y debilidades de una empresa familiar con vistas a su internacionalización, y la “necesidad” que estas tienen de hacerlo para incrementar su competitividad en un mercado global. “Prepararse para no tener resultados inmediatos, hacer un extenso análisis de aspectos económicos y jurídicos del mercado al que llegar, y, sobre todo, mantener la conexión familiar. Estas son las claves de éxito para este proceso tan arriesgado y positivo”, indicó.

Antoñanzas realzó la “flexibilidad” de las empresas familiares como fortaleza en el mercado internacional.

Durante su intervención, Antoñanzas incidió en el contexto de la crisis sanitaria y la importancia, no solo de la internacionalización, sino también de la innovación“En la crisis de 2008, las claves de éxito fueron el I+D+i y la internacionalización. Ahora, no solo sigue siendo este el caso, sino que Europa además nos va a dar 46 mil millones de euros para que avancemos en un camino sostenible, inclusivo y digital”.

Por ello, animó a los presentes a emprender en la dirección de estas líneas. En el caso de Exkal, estas guías se concretan en la innovación para reducir el desperdicio de comida en la cadena alimentaria. El 50 % de los alimentos que se producen no terminan siendo nutrientes. “Nuestra aportación nace de la consciencia de que somos parte de la cadena de distribución, donde el 30 % de los alimentos se pierden. Nos centramos en soluciones para disminuir este porcentaje”, explicó el director gerente.

Exkal facturó el año pasado 135 millones de euros, y tiene presencia en muchos países de Europa, y también en ChileMéxico y China. La entrada en el país asiático cobró especial importancia en la presentación de Antoñanzas. Al mismo tiempo, resaltó la importancia de los sellos de calidad para la internacionalización: Cuando vas a China y pides financiación, no te hacen caso si no eres nacional. No obstante, Exkal cuenta en la actualidad con financiación china por sus sellos de innovación, porque son evidencia de que vas al país a desarrollar tecnología, y eso les interesa”. El director incidió en la importancia del análisis y de “flexibilidad, un rasgo propio de las empresas familiares”, para una internacionalización exitosa.

Óscar Huarte incidió en la importancia de la adaptabilidad al mercado extranjero.

Por su parte, Huarte compartió con los asistentes los entresijos de los proyectos de internacionalización de Lizarte a India y Rusia, casos que catalogó como “fracasos”; a Brasil y Estados Unidos como “intentos”, y a Francia y Alemania como ejemplos que consideró “éxitos”.

En todo caso, la trayectoria de internacionalización seguida por su empresa dio un salto en una década: en 2010 contaba con el 20 %  y, en 2020, con 68 %. Esto les ayudó a ser más competitivos: La internacionalización sirve para ponerte en tu lugar en términos competitivos, y también es un gran estímulo de mejora continua”. En este sentido, la “adaptación al cambio” es una fortaleza de las empresas familiares de cara al mercado internacional.

Para el director general de Lizarte, el peso del proceso recae en un “trabajo de hormiguita”, minucioso y continuado: “En el confinamiento, escuché mucho que con el contexto del Covid-19, hay que internacionalizarse. Pero de concebirlo a hacerlo, hay tela. Lógicamente, tienes que adaptar toda tu empresa al país, desde los procesos hasta el idioma”. En esta línea, el mismo Huarte aprendió a hablar portugués tras cuatro meses de clases intensivas, y estuvo cerca de “desenvolverse en alemán”, bromeó.

Vista de los asistentes a la jornada sobre Internacionalización promovida por la Cátedra de Empresa Familiar y celebrada en la UPNA.

Óscar Huarte finalizó su intervención reflexionando sobre el importante papel que su filial en Alemania va a desempeñar en el futuro de su empresa. “El país es un posible trampolín para mercados del Norte y del Este de Europa, porque se puede enviar el producto en tiempo y costos menores a los países colindantes”.

EL CAPITAL HUMANO

La sesión concluyó con un debate que se centró sobre la importancia del capital humano. Así, Huarte reflexionó que la democratización de la tecnología ha realzado este aspecto en su empresa: La diferencia fundamental en el valor que aportas está en tus trabajadores, y es capital que tengan aptitudes y, sobre todo actitud. Deben comprometerse no solo con la empresa, sino también con los compañeros. Todos tenemos que ir a una, al cliente, para garantizar el futuro”. 

Antoñanzas, por su parte, coincidió en que la tecnología y la llegada de la industria 4.0 consiguieron que la persona retornase al centro de las operaciones de la compañía. “Por ello, en Exkal valoramos en el equipo el compromiso, la capacidad de autoaprender, y la fiabilidad”, sentenció.